("Debemos
estar prevenidos ante los medios de comunicación
o
nos harán amar al opresor y odiar al oprimido". Malcolm X.)
Sabella y la República Argentina les dieron
(el DT, a la Argentina, y la Argentina al mundo) una clase de ética: Juegan en
buena ley. Obran de buena fe.
A la prensa canalla le salió mal la jugada y
perdió. De paso, les vendió a los buitres sus páginas para una solicitada, y después
estos socios de la muerte dijeron mucho; mintieron tanto, hasta afirmar que la carne
Argentina porta aftosa, para dañar las exportaciones de nuestro país.
¿A cuánto cotizan esas almas en el mercado del
infierno?
Ahora que fueron usados cual condones, algunos periodistas abominables saben a qué huelen
sus propios gases después de haber comido faisán de la mano de los buitres
durante el almuerzo ofrecido en el palacio Duhau.
Faltó que les entregaran a
sus propias hijas, para entretener un rato a los anfitriones usureros.
En su esquizofrenia, un periodista ruin confesó al aire que no gritó el gol contra Bélgica: (¡le castraron la palabra!); Otro
de estos esquizos políticos "armó" un programa sobre "La alegría del mundial y la economía triste",
cuando doscientos mil argentinos pudieron viajar gozosos a Brasil, aunque más
no fuera para alentar...
La política cipaya también perdió y ahora
espera -húmeda de deseo- que Argentina pierda. Resta definir -antes de la final- que esa prensa y esa política se decidan entre enaltecer la gesta deportiva jugada con dignidad, esfuerzo y
buena fe, o que sigan entregando los enormes bienes que nos quedan.
Mañana será
otro día y volveremos a nuestras pequeñas vidas. Nuestra realidad -cualquiera que sea- será la
realidad de nosotros, no la que les toca a Shylock
Singer o a sus socios. Miente el que dijo "Argentina... ¡también es una m...!". (Lo gritó al aire el prohombre del desánimo, el morboso vocero de la malaventura nacional, el enemigo interno)
Desde afuera nos apoyan Bachelet, el glorioso Pepe Mugica, China,
Italia, Perú, Bolivia, los BRICS, Ecuador, el G-77, el Parlasur, el ALBA,
Putin, ¡Dilma, Neymar y Obama; hasta el parlamento británico!... Defendamos la camiseta, y de paso a la bandera: NO a los
buitres, pase lo que pase.
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